Tener un alto grado de inteligencia emocional te va a aportar muchos beneficios, pero ¿cómo puedes conseguir aumentarla?

En este artículo te presentamos los beneficios de tener una inteligencia emocional elevada y algunas recomendaciones para que consigas aumentarla.

Beneficios de tener un alto grado de inteligencia emocional

A continuación vas a descubrir cuáles son los principales beneficios de tener una buena inteligencia emocional:

1. Prevenir mejor el estrés

La inteligencia emocional nos ayuda a manejar mejor el estrés, puesto que podemos identificar las situaciones estresantes y podemos afrontarlas a tiempo y de manera consciente.

2. Ser asertivos

Si tenemos una buena inteligencia emocional, nos mostraremos cordiales con los demás, pero a la vez seremos capaces de poner límites. Esto es algo que nos ayudará a manejar mejor los conflictos.

Uno de los ejemplos más claros es ser capaces de mostrar enfado de forma asertiva.

Manifestar nuestro enfado en la situación adecuada y de manera adaptativa es señal de tener una buena inteligencia emocional

3. Verbalizar y describir emociones

Tener una buena inteligencia emocional nos ayuda a identificar nuestras emociones y nombrarlas de manera precisa. Cuanto más específicos seamos al describir nuestras emociones, mayor conocimiento tendremos sobre ellas y mejor sabremos qué hacer al respecto.

Tener una buena inteligencia emocional también es asumir las propias emociones, es decir, ser responsable de las emociones que uno siente, ya que todas las emociones vienen de dentro de uno mismo.

4. Opinar y decidir de forma calibrada

La inteligencia emocional nos permite evaluar nuestros pensamientos antes de actuar, porque nos ayuda a identificar las emociones que hay detrás de cada reacción. De esta manera, podemos escuchar a las personas que nos rodean, considerar diversas opciones y valorar las posibles consecuencias.

5. Evitar el rencor

Las personas con buena inteligencia emocional saben que conviene soltar el enfado y todo aquello que les hace sentir mal para mejorar su salud. 

6. Aprender de los errores

Tener inteligencia emocional nos ayuda a recordar nuestros errores con distancia (para no generarnos malestar), pero con lecciones de aprendizaje. En otras palabras, esta capacidad nos ayuda a aprender de nuestros errores.

7. Mayor comprensión

Cuando tienes una inteligencia emocional alta sabes que no siempre es posible una comunicación clara y efectiva. Por ello, cuando te das cuenta de que alguien no te comprende, cambias tu mensaje y lo adaptas las veces que sea necesario.

Esta habilidad es muy útil sobre todo con pacientes, cuando queremos explicarles conceptos complejos.

8. Conocer nuestros impulsos y disparadores

Si conocemos nuestros disparadores de impulsos, ya sean situaciones o personas, podremos prevenir reaccionar de manera impulsiva.

9. Mostrar mayor tolerancia en situaciones sociales

Cuando tenemos inteligencia emocional toleramos mejor el humor y las bromas hacia nosotros en situaciones sociales, sin sacarlas de contexto.

8 acciones para tener una buena inteligencia emocional

Debes saber que la inteligencia emocional son un conjunto de habilidades que se pueden trabajar y que puede mejorar de forma notable, según demostró un estudio comparativo publicado en 2009 entre personas formadas y no formadas en inteligencia emocional.

A continuación vas a descubrir qué puedes hacer para tener una buena inteligencia emocional.

1. Conoce todas las emociones que existen y ponles nombre 

Existen muchas emociones: alegría, miedo, ira, tristeza, sorpresa, asco, confianza, interés, vergüenza, culpa, orgullo, desprecio, satisfacción, etc. Es necesario que las conozcas y que seas capaz de identificarlas y nombrarlas por su nombre cuando las sientas.

Cuando sabes lo que te ocurre, puedes comunicarlo a los demás y pedir ayuda si fuese necesario.

2. Conecta con la emoción que hay detrás de lo que haces

Es importante que identifiques qué emoción sientes en cada momento para entender cómo influye en ti. Detente, reflexiona sobre cómo te sientes y el porqué. Con la práctica conseguirás hacerlo cada vez más rápido.

3. Descubre la verdadera emoción, en ti y en los demás

Existen emociones primarias que desencadenan otras secundarias, con las que pueden confundirse. Si analizas bien la emoción que crees que estás sintiendo, quizás descubras que en realidad es otra.

Cuando se trata de otra persona, ese análisis te ayudará a entender cómo se siente en el fondo, aunque en apariencia sea otra emoción, y sus reacciones.

4. No juzgues tus emociones

Nuestras emociones, aunque a veces sean desagradables, siempre tienen un mensaje para nosotros. Por lo tanto, no debes luchar contra ellas, sino comprenderlas y descubrir qué te están intentando decir. 

Por ejemplo, quizás sientes miedo de equivocarte en un diagnóstico. En este sentido, puedes profundizar en tu evaluación y/o consultar con compañeros del equipo.

5. En tu lenguaje corporal puedes ver reflejadas tus emociones

¿No sabes qué emoción estás sintiendo en un momento determinado? Mira tu expresión facial en un espejo o fíjate en cómo tienes colocados tus brazos, tu espalda o tu cabeza.

También es posible que detectes cambios fisiológicos automáticos a raíz de determinadas emociones, como el rubor, taquicardia o la sudoración, por ejemplo.

6. Controla el pensamiento derivado de tu emoción

Toda emoción te va a generar un pensamiento que, a su vez, te va a provocar un sentimiento o una conducta. No puedes evitar sentir esa emoción, pero sí puedes controlar lo que piensas en torno a esa emoción. Ese pensamiento o esa conducta sí que son modificables.

7. Expresa tus emociones con asertividad

Usa la fórmula “Cuando haces X en la situación Y, me siento Z” para comunicar tus emociones de forma asertiva. De esta manera, estás definiendo y contextualizando tu emoción, pero sin culpar ni juzgar las intenciones del otro.

8. Escribe un diario de emociones

La ciencia ha demostrado que escribir nuestras emociones en una libreta, sobre todo a mano, disminuye la actividad de la amígdala, ayudando así a regular su intensidad.

Pon ya en práctica estas 8 acciones para aumentar tu inteligencia emocional y obtener todos sus beneficios.

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

Suscríbete al blog y recibe mi guía gratuita

Descubre cómo 4 prácticas sencillas de Inteligencia Emocional pueden ayudarte en la gestión del estrés diario

Hoy puedes empezar a sentir destellos de serenidad en el caos de la consulta.

¿Quieres conocer más? Mira estos artículos que tenemos para ti:

>