10 razones para fortalecer tu Inteligencia Emocional en 2020: Una Inteligencia Emocional poco desarrollada puede limitarte 3/10

10 razones para fortalecer tu Inteligencia Emocional en 2020: Una Inteligencia Emocional poco desarrollada puede limitarte 3/10

Durante nuestra formación como universitarios y posteriormente realizando la el programa de Residencia, nuestros esfuerzos para ser los mejores son dirigidos hacia el desarrollo de una gran capacidad de memorización, las evidencias científicas, las relaciones causa efecto y la construcción de nuestras habilidades asociativas. Apenas se dedica tiempo a enseñarnos a entender nuestro propio mundo emocional, como hacer frente a las progresivas dificultades que van surgiendo el camino de la forma más sana posible… No se nos enseña a a ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades, a pararnos y a pensar qué es lo que sentimos en cada momento y qué podemos hacer con ello cuando esos sentimientos nos hablan de malestar o frustración.

No se da la misma importancia a saber comprender al paciente o a manejar conversaciones difíciles con la misma “intensidad” con la que se enseñan «lectura de electrocardiogramas», o nuevas pruebas diagnósticas o nuevos tratamientos. Olvidando que “el mejor principio activo” y “la mejor prueba diagnóstico-terapéutica” de la que disponemos para desempeñar nuestra profesión somos nosotras mismas. Centradas y alineadas con nuestra misión y emocionalmente preparadas para sortear los múltiples obstáculos y desafíos que emergen de forma constante y a diario en nuestra jornada laboral.

 

 

3. Una Inteligencia Emocional poco desarrollada puede limitarte:

Para situarnos en lo más alto del 1% entre los estudiantes año tras año, en la escuela, en la Universidad y posteriormente en programas de Residencia, como estudiantes de Medicina tuvimos que esforzarnos y concentrarnos mucho, poniendo gran parte de nuestro empeño en desarrollar nuestra capacidad de memorización, las relaciones de causa-efecto y en la construcción de nuestra red de habilidades asociativas. Este periodo no fue un momento precisamente proclive para concentrarnos en nuestro desarrollo emocional como personas, no pudimos fortalecer nuestra capacidad de ser conscientes de nosotras mismas, ni conocer nuestras fortalezas y debilidades, ni cómo funciona nuestra propia regulación emocional, ni tampoco como se gestionan las conversaciones difíciles para reforzar nuestra empatía.

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